Ni por las buenas, ni por las malas.
La independencia del País Vasco es en estos tiempos un objetivo inalcanzable. No hay que remontarse a los plomos de sierra Gádor (Almería), ni a la conquista de América para demostrar los siglos de vida en común. Más de uno tendría que hacer un recorrido por la sala de Juntas de Guernica para comprobar cómo la historia es algo más que una colección de hechos recogido en algún libro y considerar después, bajo el roble, la gran inmadurez de la democracia española que no permite ejercer el derecho de autodeterminación.
Por las malas, no digamos. Si ya nos subleva la pena de muerte para los criminales, cuanto más el tiro en la nuca o la bomba contra inocentes.
Si es un hecho la vida en común, también es una realidad que la relación no ha sido idéntica para todos los pueblos de España, y hay que tener la valentía de decir que las competencias de Navarra y Euskadi no pueden ser alcanzables para todos.
Lo que no podemos hacer es llenarnos la boca con el Estado de derecho y el imperio de la ley y una vez cumplida la pena, según las leyes, buscar el medio de mantener en la cárcel a los presos, o condenarlos a penas de alejamiento de una forma arbitraria, sin que lo haya determinado la justicia.
La carta publicada en
La cuestión vasca
La independencia del País Vasco es en estos tiempos un objetivo inalcanzable. No hay que remontarse a los plomos de sierra Gádor (Almería), ni a la conquista de América para demostrar los siglos de vida en común. Más de uno tendría que hacer un recorrido por la sala de Juntas de Gernika para comprobar cómo la historia es algo más que una colección de hechos recogido en algún libro y considerar después, bajo el roble, la gran inmadurez de la democracia española que no permite ejercer el derecho de autodeterminación.
Por las malas, no digamos. Si ya nos subleva la pena de muerte para los criminales, cuanto más la bomba contra inocentes.
Si es un hecho la vida en común, también es una realidad que la relación no ha sido idéntica para todos los pueblos de España, y hay que tener la valentía de decir que las competencias de Navarra y Euskadi no pueden ser alcanzables para todos.
Lo que no podemos hacer es llenarnos la boca con el Estado de derecho y el imperio de la ley, y una vez cumplida la pena, según las leyes, buscar el medio de mantener en la cárcel a los presos, o condenarlos a penas de alejamiento de una forma arbitraria, sin que lo haya determinado la justicia.
P.D.
“Les parecería muy duro lo del tiro en la nuca, pero era un método muy aplicado por los terroristas”

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